miércoles, 21 de agosto de 2013

De opiniones y esas cosas

Luego de mil 100 millones de pesos invertidos y casi un año después, este domingo entrará en funciones finalmente el tan anunciado, criticado y casi inaugurado tantas veces ViveBus. Con un retraso en la entrega desde diciembre del año pasado, el nuevo sistema de transporte a punto estaba de ser otro Hospital Infantil de Especialidades, que se anunciaba para inaugurarse un día y se cancelaba al siguiente. 





El anuncio de que sería el mismo presidente de la República Enrique Peña Nieto quien daría el banderazo de salida en alguna de las 44 estaciones, algunas de las que aún están sin concluir como la ubicada en el paso inferior de la Independencia, cuyo pequeño elevador para cuatro personas tampoco se ha terminado de colocar, por cierto; y que al final resultó frustrado, encendió las alarmas en la población, que aún guarda muchas dudas sobre el funcionamiento del nuevo sistema. Hasta esta semana en que se vio a personal de la Dirección de Vialidad repartiendo volantes en las mismas unidades del actual transporte, se entendió que ahora sí, la cosa iba en serio, y que al parecer, la nueva fecha, 25 de agosto, será la definitiva.

El ViveBus iniciará con mucha expectativa social y las críticas que son naturales ante cualquier novedad, que despierta no la “inteligencia urbana” como pretenden desestimar los propios voceros del sistema, sino la simple observación de que las rutas han sido mal trazadas y las estaciones colocadas en el lugar equivocado, amén de que hasta ahora no se ha informado dónde se tomarán las rutas alimentadoras ni dónde la ruta troncal. Sin duda y sobre la marcha, el ensayo y el error, en cualquier día normal de trabajo con el reloj encima, nos harán conocerlo.

Sin embargo, las críticas no son gratis, se derivan de la misma desinformación del Gobierno del Estado cuando dice una cosa y luego otra, sin que sepamos entonces a ciencia cierta, por ejemplo, cuál será el costo final, que se dice será de seis pesos, pero también que esto sólo será provisional y que las rutas alimentadoras cobrarán entre dos y tres pesos, que además, tampoco será definitivo, porque los señores concesionarios ya dijeron que ese costo no es redituable. Aquí la queja más que crítica, es que con el actual sistema una persona sólo tenía que hacer uso de un solo camión y ahora con el ViveBus tendrá que pagar dos o más dependiendo a donde vaya. 

Digamos que si va del sur al norte deberá tomar una ruta alimentadora por dos o tres pesos, luego la ruta troncal por seis pesos y si es necesario tomará otra ruta alimentadora pagando otros dos o tres pesos, lo que da un total de entre ocho o nueve pesos si toma sólo dos y entre 10 y 12 pesos si debe tomar hasta tres, entre un 30 ó 50 por ciento más que lo que paga actualmente, y eso sólo de ida. El alcalde Marco Quezada ha señalado que el ViveBus dignificará a la gente más “humilde”, como gusta llamar a los que viven en las zonas con mayor rezago social, pero sólo un padre o una madre de familia de estos “humildes”, sabrá en cuánto se ha dignificado su cartera, cuando deba destinar un poco más para pagar el transporte diario, de ida y vuelta desde su hogar a su centro laboral, porque seguramente el ir cómodamente con aire acondicionado y con wi-fi, que seguramente no disfrutará, no le compensará el tener que desembolsar más dinero para el transporte.

Con el cambio de sistema de pago, olvídese del “me lleva por tres pesos” al que más de uno hemos tenido que apelar cuando no nos quedan más monedas en la bolsa ni para pagar el camión, situación muy común en estudiantes sobre todo; ahora los pagos serán con tarjeta digital, si a usted se le olvidó en casa y se da cuenta hasta llegar a la estación, deberá comprar otra, y si de plano alguien que no traiga ni tarjeta ni más dinero que tres pesos, no podrá usar el ViveBus.

Olvídese también de viajar arrullado por las canciones de los artistas urbanos que diariamente, hasta ahora, se veían en el transporte urbano, tratando de subsistir gracias a su habilidad, a veces no tanta, en la guitarra, las maracas, el acordeón o lo que se pudiera y en la voz. Ya no habrá más. Los cantantes urbanos no disfrutarán del ViveBus, al menos no como un medio para lograr el sustento diario. Al ser obligados a pagar un pasaje si es que quieren seguir cantando, pero en las rutas alimentadoras, está orillando a que varios de ellos decidan no hacerlo, terminando así no sólo con una forma de empleo para alrededor de 50 personas, sino con una rama de la cultura urbana, otra forma de expresión cultural. Tampoco habrá quién le ofrezca un chocolate o un boli a cinco pesos hasta la comodidad de su asiento. La buena noticia aquí, es que tampoco habrá quien quiera timarlo por unos cuantos pesos, con el cuento de tener un pariente enfermo, recién operado o que necesita funeral, y quienes de verdad tienen estas necesidades deberán buscar otra forma de conseguir apoyo.

Otros puntos al que se apela es que será un sistema con mucha vigilancia ya que en cada estación habrá un policía, lo que significa que quizá 44 agentes serán sacados de otras áreas para cuidar las estaciones, no la gente en sí. Se dice también que a diferencia de otros sistemas, el ViveBus tendrá conectividad total, ya que conectará al 100 por ciento de la ciudad, pero si esto fuera cierto, entonces no serían necesarias las rutas integradoras, las que además de todo, se pretenden ampliar en 40 nuevas unidades para el año entrante, de acuerdo con el director de Transporte del Estado Jaime Enríquez. En el caso del horario se promete que el sistema funcionará desde las cinco de la mañana a las once de la noche, lo que se espera que sea cierto, y no como en el transporte actual que supuestamente debía funcionar hasta las nueve de la noche y algunas rutas se cortaban desde las siete y media, dejando muchas veces a los usuarios a la deriva. 

Una queja más representa la ubicación de las estaciones respecto a los carriles, lo que ha generado incluso una apuesta en las redes sociales para adivinar dónde ocurrirá el primero de los choques debido a esto, si saliendo del túnel de la Independencia para tomar la Niños Héroes, en los cruces de Universidad y Ramírez Calderón o en el de Ocampo y Juárez, Universidad y Pascual Orozco, Vallarta y Colón, Universidad y Américas, o “en la Tecnológico, pasando la calle Ciudad Guerrero, donde hay unas marcas que atraviesan toda la avenida, y ni un señalamiento de ceda el paso al estorbabus (sic)”; o bien en la Glorieta de Pancho Villa, ya que “quitaron un carril para ampliar el monumento”. Y es que algunos tramos se contraponen el carril confinado y la estación. Una de estas “fallas” puede observarse en el paso a desnivel de la avenida Independencia, donde la estación Catedral se ubica a mano izquierda, y para salir del túnel hacia la avenida Niños Héroes, donde se encuentra la próxima estación, el ViveBus debe prácticamente atravesar la circulación de izquierda a derecha, para lo que será necesario o detener el tráfico en todos los carriles o esperar a que le cedan el paso, o quién sabe qué pasará ahí. Y la misma situación se presenta de regreso, cuando el ViveBus circule por la avenida Universidad y deba atravesarse a los vehículos al tomar la avenida Juárez, y detenerse en la estación llamada Fuentes Danzarinas.

Lo que se critica entonces no es que se haga algo como dicen los férreos defensores del nuevo sistema, sino que al parecer y dadas las dudas, se haga sin la debida planeación o sin ser totalmente viable, como lo señaló alguna vez un visitante del Gobierno Federal durante una de sus visitas al estado. Así las cosas.

Pero esta es mi opinión, usted puede compartir sus propias dudas aquí mismo. 

Flora Isela Chacón






1 comentario:

  1. varias buenas razones para criticar al vivebus, pero la de que ya no se vayan a poder subir las gentes que se ponian a cantar no e suna de ellas. No conozco a nadie que le gustara a estar oyendo a esas personas desafinadas y que para colmo al terminar su cancion todavia se te acercaban a pedirte dinero. Que bueno que ya no se les vera más arriba de los camiones.

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