martes, 18 de febrero de 2014

La cultura de la ilegalidad.

Por: Aída María Holguín Baeza.

Mucho se ha hablado de la Cultura de la Legalidad; pareciera que con solo repetir el término una y otra vez, es suficiente para que sea una realidad. 

En Chihuahua, hasta tenemos una Ley para la Cultura de la Legalidad; es decir, una Ley para fomentar que los chihuahuenses respetemos las Leyes.   Esta Ley, tiene como fin "impulsar la cultura de la legalidad, su promoción, enseñanza y fomento, así como el fortalecimiento del Estado de Derecho y la cooperación entre sociedad y gobierno".

La verdad es que en teoría esta ley suena muy bien; el problema está en la práctica, pues las autoridades han olvidado que una verdadera cultura de la legalidad, no solo consiste en que los destinatarios (los ciudadanos) respetemos y nos apeguemos a las normas vigentes; sino también en que sus promotores respeten y se apeguen a lo que las Leyes establecen.

Y es que desde que la Ley de la Cultura de la Legalidad se decretó en Chihuahua, el gobierno del estado la ha presumido como niño con juguete nuevo y ha realizado una serie de eventos para hacernos creer que en Chihuahua se vive en apego a las normas.

Suponiendo -sin conceder- que esta cultura sí existe en Chihuahua, solo sería porque la mayoría de los chihuahuenses vivimos en apego a la normatividad; pero las autoridades dejan mucho que desear al respecto.  

Para el gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, sus eventos colectivos para unir en matrimonio a los chihuahuenses, es la muestra más representativa del fomento a la cultura de la legalidad.  Se siente orgulloso legalizando la situación civil de los chihuahuenses, cuando sus actos -y los de muchos de sus colaboradores- están muy lejos de predicar con el ejemplo.

“Afortunadamente” para la actual administración estatal, y para el propio César Duarte, la información catalogada como “reservada”, y que no está disponible para los ciudadanos, lo han colocado en una situación “legal” respecto a lo que sucede en su administración.

Lo que no puede ocultar -porque ya fue un descaro total-, es el hecho de que haciendo uso de recursos públicos, se promocione su nombre y acciones emulando a Peña Nieto, que cual héroe, adorna la portada de la revista americana "Time" bajo el titular "Salvando a México", solo que el “héroe” local no llega a tanto en su megalomanía; tan solo presume haber salvado el sistema de Pensiones Civiles del Estado.

Esto, lo demuestran los panfletos que han llegado a los domicilios de los derechohabientes de esa dependencia vía Correos de México, dentro de un sobre con membrete oficial y con su respectivo logotipo de “Chihuahua Vive”.

Lo descarado de la ilegalidad, no está en el sobre, sino en el contenido del panfleto; el cual contiene una historieta en la que personajes relatan la “heroicidad” de César Duarte a través de la reforma a la Ley de Pensiones Civiles del Estado.  Esta historieta, contiene dos frases que textualmente dicen: “¡Mi gober Darte sí cumple!”, y “¡el Gobernador César Duarte y los trabajadores salvaron a Pensiones!”.

Probablemente haya quien diga que eso no tiene nada de malo; sin embargo, tratándose de un estado que presume tanto de fomentar la cultura de la legalidad, lo hecho por el Gobierno del Estado, es un claro ejemplo de que para las autoridades no aplica esa cultura.

Lo anterior, debido a que el Artículo 197, párrafo segundo, de la Constitución Política del Estado de Chihuahua, establece que: “La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública estatal y municipal, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.  (El artículo 134, párrafo octavo de la Constitución Política de la Estados Unidos Mexicanos, establece lo mismo -y aplica para los tres órdenes de gobierno-).

¿Cómo lograr entonces que en Chihuahua permee la cultura de la legalidad, cuando los principales sujetos obligados solamente le usan para adornar sus discursos?  Lo peor del caso, es que no ha habido un solo legislador que -por lo menos- cuestione lo ilegal del hecho.

Concluyo en esta ocasión con lo dicho alguna vez por el profesor y jurista alemán, Rudolf Von Ihering: “cuando la arbitrariedad y la ilegalidad se atreven a levantar la cabeza con insolencia e impudicia, es siempre un signo seguro de que los llamados a defender la Ley no han cumplido con su deber”.

P.D.  A menos de que lo quiten después de que se publique esté artículo, el cómic (historieta) también está publicada en internet en el los siguientes enlaces: 


Correo: laecita@gmail.com
Artículos anteriores: laecita.wordpress.com

 

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